Futbol un deporte con trata de personas

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Hechos históricos narran que el juego con pelota inició hace unos tres mil años en el Imperio Incaico, en el Perú, otros refieren que en China, hacían pruebas de instrucción militar pateando balones de cuero, por Japón, jugaban con pelotas sin dejarlas caer al suelo, con el transcurrir del tiempo en Grecia, se comenzó a jugar con un balón llenó de aire.

El “juego de la pelota” de estos antepasados del mundo, es el primer paso del ser humano en la práctica de lo que hoy es el deporte más popular de la Tierra; el Futbol.

El deporte “Rey” como se le conoce, tuvo sus inicios en la era moderna aproximadamente hace unos 150 años, en Inglaterra, al crearse en Londres, la asociación de fútbol más antigua del planeta la “Football Association”.

Años después, la Federación Internacional de Futbol Asociados (FIFA), se crea en París en 1904, convirtiéndose en la institución que gobierna las federaciones de fútbol de todos los países en el mundo.

Según datos de la FIFA, un total de 265 millones de personas juegan al fútbol de forma reglada en todo el mundo, sin contar los juegos populares y amistosos, así como la participación de árbitros, entrenadores o personal técnico, sin sumar los países que no son asociados.

En la actualidad los partidos y sus futbolistas, acaparan miradas de millones de personas, convirtiéndose en un fenómeno social y las grandes empresas se interesaron en el mundo del marketing, viendo al futbol como algo más allá del deporte y convirtiendo a los clubes y futbolistas en verdaderas marcas comerciales.

La FIFA, a través de sus inversiones ha generado un número importante de participantes en la práctica del fútbol y también, ha incrementado la asistencia de personas a los partidos así como de telespectadores, generando grandes ingresos a sus clubes, selecciones, federaciones, asociados, etc.

En este espacio de comercio se han hecho fichajes multimillonarios de jugadores, en la que destacan en los primeros cinco más importantes de la historia, cifras desde el 5to lugar por unos 100 millones de euros hasta los 222 millones de euros pagados por un equipo a otro por la ficha de un jugador, como el traspaso de Neymar del FC Barcelona al PSG de Francia.

Esto ha convertido al futbol moderno en un negocio millonario donde se hacen prácticas no solo deportivas, sino de marketing, comercio, trata de personas, corrupción, fraude, extorsión, racismo y lavado de dinero, entre otros.

Hechos se han comprobado por el llamado “FIFA Gate” del 2015, escándalo donde se vieron involucrados personas con altos cargos como el ex presidente de la FIFA Joseph Blatter, así como representantes de las confederaciones, asociaciones y federaciones, donde Venezuela y el expresidente de la Federación Venezolana de Futbol, Rafael Esquivel, se vieron salpicados.

El sueño del más joven

Como ya sabemos, el futbol es el deporte más practicado en el cosmos, la influencia de grandes cadenas televisivas y la industria de la cultura, ha impulsado en la sociedad un gran fanatismo, sobre todo en niños, niñas y jóvenes.

El principal sueño de muchos en Latinoamérica y África, desde muy chicos es llegar un día a jugar al fútbol profesionalmente en alguna de las ligas importantes del viejo continente.

Fortuna, popularidad, escapar a una vida de infortunio y con poco futuro, podría estar al alcance con sacrificio, demostrando habilidades y capacidades deportivas, muchos niños, niñas y jóvenes dejan de lado la infancia, para llegar a Europa y probar suerte en algún equipo.

La FIFA, prohíbe la venta de jugadores menores de 18 años, pero en el continente europeo es normal que los clubes acuerden recibir a jóvenes y en algunos casos, menores de 12 años, para “formarlos” como futbolistas y así venderlos al cumplir la mayoría de edad por altas sumas de dinero.

Es muy común ver en “canteras” nombre que se le da a las categorías inferiores de los clubes, jóvenes de todas las nacionalidades, con grandes habilidades, separados de sus hogares y que pocas veces alcanzan el éxito esperado.

La mayoría de estos futbolistas terminan en equipos de segunda o tercera categoría, sin contratos, sin seguro de ningún tipo y sin posibilidades de aprender un oficio y obtener una profesión por ser extranjeros y creer o haber aceptado, la promesa de un contratista o un club europeo.

“En el fútbol hay trata de personas y esclavitud moderna, sacando a niños de sus hogares adulterando edades” asegura Agustín Delgado, asambleísta y exfutbolista ecuatoriano.

El futbol no es un espectáculo como lo muestran las grandes cadenas televisivas, en sus majestuosos eventos como el actual mundial de Rusia 2018, donde millones de personas vivirán un mes detrás del balón, sin saber sobre el oscuro mundo que existe detrás de la FIFA y su gran emporio.

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