Abril de 2002: Semblanzas de un pueblo que derrotó al fascismo

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En el lobby del comedor de la entonces Zona II de la extinta Policía Metropolitana, tendrá lugar los días 11, 12 y 13 del corriente, una exposición audiovisual que muestra los sucesos ocurridos en abril de 2002.

Con los auspicios de la Dirección Nacional de Vinculación Social de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES), se estará celebrando del 11 al 13 de abril, una exposición en formato cineforo, dirigida a toda la comunidad unesista con el fin de que nunca más, un funcionario de la seguridad ciudadana pueda ser utilizado por ningún factor de poder para atentar contra población civil desarmada.

La garantía de no repetición es un derecho de las víctimas, así como la memoria histórica, por ello esta Alma Mater, expone en el mismo lugar desde donde se operativizaron algunas de las instrucciones de arremeter contra el pueblo, la verdad de los hechos, en honor a los caídos y a los injustamente señalados.

En la fecha que se conmemora, los medios de comunicación fraguados con la derecha interna y empresarios afectados por las medidas de protección del pueblo decretadas por el Presidente Chávez, ficcionaron desde el Puente Llaguno en la av. Baralt de Caracas, una supuesta agresión del chavismo contra una manifestación opositora.

El material audiovisual manipulado no solo dio la vuelta al mundo generando un estado colectivo de confusión que justificó el derrocamiento del Presidente Chávez por 47 horas, sino que además recibió el “Premio de Periodismo Rey de España, por la valentía de sus creadores”.

Un artículo posterior del periodista Pascual Serrano, narra que el periodista que grabó las escenas del documental que se usó para hacer creer al mundo que el presidente venezolano Hugo Chávez había ordenado disparar contra una marcha opositora el 11 de abril de 2002, reconoce que se manipularon”.

El vídeo, titulado “La masacre en el centro de Caracas”, fue galardonado con el “Premio Internacional de Periodismo Rey de España” en una clara acción de complicidad de autoridades españolas con el Golpe de Estado y las descalificaciones contra el presidente venezolano.

En el citado vídeo aparecían varios civiles disparando con armas cortas desde el Puente Llaguno contra un objetivo desconocido. Tanto la versión difundida al mundo como la voz que se añadió al documental afirmaban que los civiles, pertenecientes a grupos de apoyo a Chávez, disparaban contra manifestantes opositores provocando la matanza.

Esta situación generó la justificación del secuestro del Presidente, a la Isla de La Orchila, y desencadenó la persecución de todos los altos funcionarios del gobierno, pero también generó la toma masiva y pacífica de millones de personas que desde sus barrios se lanzaron a las calles, avenidas y autopistas rumbo al Palacio de Miraflores y al Fuerte Tiuna, a reclamar la restitución inmediata del Presidente constitucional.

La popular, espontánea e insólitamente desarmada iniciativa, tambaleó y desfragmentó en solo horas al Estado impostor que en el Palacio de Miraflores comenzaba a instalarse, reposicionando cosas, desterrando las pinturas del Libertador y derogando la Constitución contentiva del Art. 350, en el cual curiosamente se sustentaba jurídicamente la “legalidad de su acción” registrada como desobediencia civil por violación de los derechos humanos. Es decir, eliminaron el recurso que les abrigaba y a partir de allí, se convirtió en un gobierno nulo de toda nulidad.

Posteriormente en declaraciones emitidas en el juicio que se siguió contra los autores de los disparos, el periodista Luis Alfonso Fernández,  reconoció que se trataba de un intercambio entre los civiles y la Policía Metropolitana, a las órdenes del entonces alcalde opositor Alfredo Peña. No pasaba por allí ninguna marcha opositora y la voz que afirmaba que disparaban contra los manifestantes se sobrepuso posteriormente en el canal Venevisión.

Se pudo saber que la cadena Globovisión poseía otro vídeo en el que sí se comprobaría que los disparos se intercambian entre los chavistas y la Policía Metropolitana, pero que se había mantenido oculto.

Estos sucesos provocaron el encarcelamiento y tortura, además de tratos crueles, inhumanos y degradantes contra las familias de Nicolás Rivera, Henry Atencio y Richard Peñalver, acusados de disparar contra manifestantes desarmados. Amado Molina y Merly Morales, abogados de los acusados, demostraron que el vídeo acusatorio de Venevisión estaba manipulado para inculpar a los civiles de una supuesta masacre y, secundariamente, al presidente venezolano.

Se dio la circunstancia de que, en contra de lo afirmado por la oposición, la mayoría de los muertos de aquellos disturbios eran militantes chavistas. Para la periodista comunitaria Blanca Eekhout, “los defensores de la revolución bolivariana y del presidente Hugo Chávez pusieron los muertos y los presos”.

La versión reconocida por el periodista premiado era un secreto a voces entre las clases populares y testigos de los hechos, sin embargo la campaña mediática e internacional contra el presidente venezolano lo había silenciado.

Estas declaraciones plantaron la interrogante de ¿cuál sería la reacción de las autoridades españolas y el jurado que premió un video manipulado que se utilizó para encarcelar inocentes y atentar contra la honorabilidad de un jefe de Estado?

El 17 Septiembre de 2003, en  Madrid, el director de la agencia de noticias española EFE y presidente de la junta directiva del Premio Rey de España, Miguel Ángel Gozalo, admitió que “se pudo haber cometido un error al entregar el galardón a este periodista venezolano (Luis Alfonso Fernández), debido a que según sus propias declaraciones en un tribunal, éste manifestara que no podía ver si los manifestantes del oficialismo disparaban en contra de una marcha pacífica”.

R: Wilman Verdú /Con información de Pascual Serrano

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